Música cubana

Los Gil son los reyes de las plantas

¿Qué oficio puede ser más hermoso que el de vivir entre plantas y flores? Desde luego, ha de ser alguien de una tremenda sensibilidad, como esta familia de Guanajay, a casi 50 kilómetros de La Habana. Los Gil son los reyes de las plantas, capaces de convertir su pedacito de tierra en algo sumamente hermoso.

El Grupo Nacional de la Agricultura Urbana Suburbana y Familiar les entregó la IV Corona, máxima distinción concedida por este programa. Pero existe una —tan o más importante— que le han ceñido sus muchos clientes y amigos: la corona de reyes de las plantas y de las flores.

Los Gil son los reyes de las plantas, y en su finca La Rosita multiplican 165 variedades de plantas ornamentales, en las que predominan el ave del paraíso, el drago amarillo y las arecas, aunque atrapan la vista otras como el pino araucaria, la palma alcanfor, la bugambilia nevada que florece roja, los crotos, los ficus de parques, la rosa estrella de Holanda o la corona de Cristo.

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Sabrosa salsa cubana

Todos saben que el son nació en Cuba, y que sus mejores artífices son los nacidos en este archipiélago. Pero cuando se habla de salsa… igual los especialistas y los bailadores eligen a nuestros músicos, por talento, ritmo y sabor, ya sean las Anacaonas, Arnaldo y su talismán, Yumurí y sus hermanos, Will Campa, la Charanga Habanera, Alexander Abreu y Havana D’Primera, o muchos otros.

Dicen los expertos que el llamado estilo cubano es la forma original de bailar la salsa, el más complejo y divertido, el que toma más elementos y pasos de cuanto baile ha existido, desde el son montuno, el son urbano y la guaracha, hasta el mambo y no pocos bailes de otros países y culturas.

Cierto que, a partir de los años ’80 del pasado siglo, gran parte de los salseros trocaron los sonidos fuertes y descargas furiosas en un sonido más cadencioso y melódico, romántico como ha preferido el puertorriqueño Marc Anthony. En cambio, otros persisten en una salsa más viva y rápida, la llamada salsa dura, aún predominante en Cuba.

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Pablo Milanés, premio La Mar de Músicas 2017

Fundador de la Nueva Trova, Pablo Milanés es una de las grandes referencias de la música de Cuba en el mundo. La Mar de Músicas le concede este año su premio al cantautor cubano por “haber trazado el puente entre el siglo XX y el XXI con un incomparable talento convirtiendo la humilde palabra cantada más inspiradora y necesaria en un arte de incalculable valor estético y social, y por haber escrito algunas de las canciones de amor más hermosas del mundo”. Milanés recogerá su galardón el lunes 17 de julio, donde además dará un concierto acompañado de Rozalén, Jorge Marazu y Pablo López.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, David Martínez Noguera ha destacado que “es un honor premiar a una figura tan relevante para la música como es Pablo Milanés, cantautor que ha pasado numerosas veces por nuestra ciudad y que se une a nuestros premiados por el festival”. La Mar de Músicas ha concedido ya el premio del festival a Oumou Sangaré, Cheik Lô, Susana Baca, Omara Portuondo y Gino Paoli.

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Julio Romero y la ciencia de lanzar

Era tan listo que cualquier bateador pudo ser su presa, no importa la casaca que vistiera ni el nombre escrito a la espalda. Julio Romero nos regaló verdaderas joyas desde el montículo. En cierta ocasión, le propinó dos ponches al gran Barry Bonds, tirándole rápido hacia los pies.

Aunque él mismo dice que todavía no era el temible slugger de unas temporadas después, el hombre del récord de 73 cuadrangulares en una sola campaña (2001) y la marca absoluta de 762 de por vida… Bonds siempre tuvo gran clase.

Y también le recetó dos ponches a Mark McGwire en el torneo de Amberes. Se enfrentaron nada más y nada menos que en un terreno corto de solo 280 pies, y tuvo que lanzarle ocho entradas en los dos juegos.

Ya McGwire había pegado un cuadrangular en cada partido de la etapa clasificatoria en los Panamericanos de Caracas’83, pero ni en ese evento ni en la Copa Intercontinental de Bélgica le fue bien ante el cubano, que ponchó a quien años después fue el bateador con mejor frecuencia de jonrones por veces al bate en la historia de las Grandes Ligas (583 en 6 187 turnos, un bambinazo cada 10,61).

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