Julio Romero y la ciencia de lanzar

Era tan listo que cualquier bateador pudo ser su presa, no importa la casaca que vistiera ni el nombre escrito a la espalda. Julio Romero nos regaló verdaderas joyas desde el montículo. En cierta ocasión, le propinó dos ponches al gran Barry Bonds, tirándole rápido hacia los pies.

Aunque él mismo dice que todavía no era el temible slugger de unas temporadas después, el hombre del récord de 73 cuadrangulares en una sola campaña (2001) y la marca absoluta de 762 de por vida… Bonds siempre tuvo gran clase.

Y también le recetó dos ponches a Mark McGwire en el torneo de Amberes. Se enfrentaron nada más y nada menos que en un terreno corto de solo 280 pies, y tuvo que lanzarle ocho entradas en los dos juegos.

Ya McGwire había pegado un cuadrangular en cada partido de la etapa clasificatoria en los Panamericanos de Caracas’83, pero ni en ese evento ni en la Copa Intercontinental de Bélgica le fue bien ante el cubano, que ponchó a quien años después fue el bateador con mejor frecuencia de jonrones por veces al bate en la historia de las Grandes Ligas (583 en 6 187 turnos, un bambinazo cada 10,61).

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El mayor tesoro de Cuba: los cubanos

Unos vienen a este país buscando su Sol, el clima tan diferente al lugar de donde proceden. Otros quieren juntos sus cálidos rayos a nuestras playas de arena fina. Algunos llegan tras el mejor tabaco del mundo… y el ron que solo producen estas tierras. No puedo negar que también acuden hechizados por el mito de las mulatas. Pero todos terminan descubriendo que el mayor tesoro de Cuba son los cubanos.

Claro que la mayor de las Antillas posee disímiles atractivos: paisajes, grandes deportistas, un prestigioso ballet, una música contagiosa, el mejor chocolate, una Ciudad Maravilla (La Habana), una urbe de mármol (el Cementerio de Colón), un Museo del Humor, leyendas y tradiciones, fantásticas cuevas, y hasta un hotel que atrae personalidades de todos los tiempos (el Nacional).

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Permiso, que llegó Van Van

Este post usted tendría que leerlo de pie, al menos moviendo los pies, porque se trata de los Van Van, la agrupación sonera cubana que hace bailar al planeta entero a su ritmo desde hace medio siglo.

Bien lo dijeron en su disco de 1990, Aquí el que baila gana, porque personas de las más diversas latitudes se divierten sobremanera con la picaresca, la ironía y el costumbrismo en sus canciones.

La orquesta fundada el 4 de diciembre de 1969 por el bajista Juan Formell conquista los más variados escenarios del mundo, con su peculiar sonoridad (El Songo) y una suerte de crónica jocosa de la cotidianidad cubana.

Al inicio, recurrieron a la guitarra y el bajo eléctricos, la organeta, la flauta de sistema, el trabajo vocal a partir del montaje de voces como en los cuartetos, y un tratamiento orquestal diferente a los demás, que usaba las cuerdas en forma rítmica.

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Javier Sotomayor: en los límites del ser humano

¿Cuán alto puede saltar el ser humano, sin más apoyo que el de sus propios pies? Seguramente, quien mejor lo sabe es el cubano Javier Sotomayor, el llamado Príncipe de las alturas, quien más cerca del cielo ha estado, cuando se elevó hasta 2.45 metros, y posee 17 de las 25 mejores marcas por encima de los 2.40.

Nadie como él ha rondado tantas veces semejantes alturas. Su —al parecer— inalcanzable récord cumplirá en julio 24 años, lo que igual lo convierte en Rey, porque ningún atleta ha podido siquiera acariciar sus marcas.

El límite alcanzado por el Soto equivale a saltar por encima de una puerta de tamaño estándar; por encima del caballo Bárbaro, una leyenda de las carreras; o del basquetbolista chino Yao Ming, un gigantón de 7.6 pies.

Hace un tiempo el ucraniano Bohdan Bondarenko y el qatarí Mutaz Essa Barshim realizaron saltos que hicieron pensar que tal vez le había llegado la hora a la primacía establecida en Salamanca, España, el 27 de julio de 1993. Pero aquel asedio fue apenas un espejismo.

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