Cristo, con la mano en el corazón en La Habana

Muy diferente, desde luego. No tiene los brazos extendidos como las emplazadas en Río de Janeiro, Brasil; Lubango, Angola; y Lisboa, Portugal. Su autora prefirió que el Cristo de La Habana recibiera al visitante con la fuerza de la mirada y la mano en el corazón. Además de excelsa, hizo una escultura sublime.

Jilma Madera tenía talento de sobra para domeñar el mármol como se le antojara… y para imaginar obras novedosas, peculiares, capaces de despertar asombro no solo por la magnitud de sus proyectos.

Cierto, su creación de 20 metros de altura se alza sobre la cima de la Loma de La Cabaña, a 50 metros sobre el nivel del mar, en la bahía capitalina, y es considerada la mayor escultura del mundo en mármol blanco de Carrara realizada por una mujer.

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Puros Cohiba: lo mejor de lo mejor

Sí, puedo ser cuan categórico quiera: los puros Cohiba son los mejores del mundo. Lo dicen todos. Desde luego, el tabaco de Cuba no tiene igual, llámese como se llame, por la tierra, el clima, la tradición, la calidad en su confección, el cuidado en cada paso del proceso, pero los fabricados en la prestigiosa fábrica El Laguito, en La Habana, son los más codiciados.

Lo ves en las películas y los dramatizados; cuando te invitan y, no obstante, quedas pensándolo, insisten con una oferta indeclinable: “¡Habanos!”, o… “¡Puros cubanos!” y, desde luego, la caja dice Cohiba.

Semejante regalo no es sino la expresión de la máxima calidad: ¡lo mejor de lo mejor! Puede ser lo mismo un francés que un español, brasileño, estadounidense, un habitante del Polo Norte o de una diminuta isla en el Pacífico. ¡El planeta entero se rinde ante la evidencia!

Cierto que, al nacer, en 1966, y durante años, la marca estuvo destinada de manera exclusiva a obsequiar a personalidades de gobierno, nacionales y extranjeras, y al presidente Fidel Castro. En cambio, desde 1982, está disponible a los fumadores más exigentes del orbe.

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¿Infierno o Paraíso en la Cueva Martín?

A la majestuosa cueva de la central provincia de Cienfuegos le llaman Martín Infierno. Pero en realidad atesora tantas maravillas que bien mereciera ser nombrada Paraíso: por la mayor estalagmita del mundo, las flores de yeso, las estalactitas orejas de elefante, los diminutos murciélagos mariposa y los cafetos parecidos a bonsáis.

Fue la historia de un esclavo fugitivo llamado Martín que, acorralado por los rastreadores y sus perros, llegó a la cueva y —sin apenas fijarse— se precipitó al abismo donde se halla la enorme estalagmita, la que le endilgó el nombre de Infierno de Martín y, luego, de Martín Infierno.

Lo cierto es que el lugar encanta, incluso su entorn

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Cuba: la tierra donde crece la música

Tan mundialmente famosa como el tabaco cubano, es la música que se hace en nuestro archipiélago: desde el exitoso violinista Brindis de Salas (en el siglo XIX) o Benny Moré (a mediados del XX), hasta los muy actuales Van Van; desde el Caribe hasta la culta Europa y la lejana Asia se baila el son de la prestigiosa orquesta y de otras muchas más.

Quizás todo comenzó con las trompetas confeccionadas con caracoles y llamadas guamos, con las flautas de canutos o de huesos y las maracas de los aborígenes. El sazón se lo agregaron los ritmos africanos, aunque, por supuesto, tiene condimentos de aquí y de allá.

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El Floridita: encrucijada internacional en La Habana

Yo me sé bien la historia, porque fue mi amigo el periodista Fernando G. Campoamor quien llevó a Ernest Hemingway al Floridita. La pasión por escribir y el gusto común por los tragos más sugerentes los hizo muy cercanos, y al  Premio Nobel estadounidense le bastó una vez para quedar prendado por siempre del elegante bar habanero.

Casi un siglo más tarde, en los archivos del popular establecimiento ubicado en Obispo y Monserrate, las fotos recuerdan a ambos con la gratitud por quienes le granjearon fama internacional y atrajeron celebridades y turistas.

Por las mesas y la barra del Floridita pasaron estrellas de cine como Gary Cooper, Marlene Dietrich, Ava Gardner, Spencer Tracy, Ornella Muti, Matt Dillon, Jane Fonda, Pierce Brosnan, Danny Glover y Jack Nicholson.

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Juan Castro, el más seguro de todos los tiempos

No muchos me acusarán de exagerado si afirmo que tan elegante y seguro como el receptor Juan Castro no abundan los cátchers en ningún béisbol del mundo. Este natural de San Cristóbal, hoy territorio perteneciente a la joven provincia Artemisa, ha sido el más defensivo de Cuba en todos los tiempos.

El público disfrutaba su estilo muy propio, el excelente brazo y la precisión en el mascoteo y los tiros. La jugada más complicada la hacía parecer sencilla. Atrapaba un foul hacia atrás tal vez con la seguridad de quien espera un fly al jardín central… y en bandeja.

Asimismo, era capaz de frenar el ímpetu del más temerario corredor que doblara por tercera intentando anotar, aun si levantaba los spikes amenazadoramente. Defendía el home con la determinación de quien conoce el significado de esa palabra en inglés: casa. Sus anécdotas pasan de boca en boca entre los aficionados.

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Playa María La Gorda: tras la hazaña de lo hermoso

Tantos autos en dirección al extremo más occidental de Cuba no pueden estar equivocados. Uno tras otro se suceden los coches modernos, los clásicos, carros de todo tipo cargados de turistas fascinados por la hermosura de la Península de Guanahacabibes, especialmente por una de las playas más pintorescas de nuestro paisaje: María La Gorda.

Los más enamorados de este bello sitio son los audaces, los que acuden en busca de aventura a su Centro Internacional de Buceo, donde tienen cita con los mejores fondos marinos del archipiélago cubano y entre los mejores del Caribe.

De esa manera pueden contemplar arrecifes coralinos a partir de profundidades de 10 metros, en más de 50 puntos. Por si no bastara, esta zona posee la mayor reserva de coral negro de Cuba. Y tiene, además, el encanto de estar ubicada en un entorno natural boscoso casi virgen.

Por eso los visitantes no dudan en emprender una ruta que los trae por Soroa y Las Terrazas, luego a Viñales… y sellan con broche de oro su paseo, al disfrutar de las excelentes condiciones para el submarinismo, el espeleobuceo en varias cavernas y la posibilidad de curiosear entre más de 100 pecios de galeones piratas en María La Gorda.

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Angerona: amor de leyenda con aroma de café

Cuentan que fue en Artemisa donde una improbable historia de amor hizo crecer un cafetal hasta convertirlo en el más grande de Cuba. Lo nombraron Angerona, como la diosa romana del silencio y la fertilidad de los campos, y floreció a apenas 60 kilómetros de La Habana.

Mi amiga Karen Brito me revela la historia. Ella consiguió hablar con Berta Martínez, la investigadora que más conoce sobre lo sucedido hace 200 años, en aquellas tierras pobladas por 625 000 cafetos y atendidas por 428 esclavos.

Berta lleva casi cuatro décadas revolviendo las cenizas del ya mítico sitio, hurgando entre documentos de la época, revisando fotos, desenterrando papeles que nadie más ha descubierto, con su tesón, talento y terquedad.

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Bacunayagua: una maravilla sobre el Yumurí

Menudo desafío se encontró Luis Sáenz Duplace para unir a La Habana y Matanzas. Ingeniosas y atrevidas alternativas tuvo que emplear para construir el Puente de Bacunayagua, el más alto y largo de Cuba, pero le valieron para ser incluido entre las siete maravillas de nuestra ingeniería civil, además de un espectáculo inigualable.

Por primera vez en este archipiélago, fue imprescindible aplicar el hormigón estructural, para los semiarcos del sistema Melan. Resultó verdaderamente novedoso, al usar acero laminado, armado en dos partes y girando cada una hasta encontrarse en la posición definitiva.

Sin recurrir a una armadura de lanzamiento, no hubiese sido posible colocar las vigas en posición, pues de 1956 a 1959 aún no había grúas de 30 toneladas en el país.

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Napoleón aún respira, en su Museo de La Habana

Armas imponentes. Una casaca del propio Bonaparte. La mirada pérfida de Talleyrand desde un retrato. Lienzos que trasladan al día en que el Emperador prepara su coronación, cuando está frente a los campos de Boulogne, o en batalla. Todo nos lleva a creer que, en el Museo Napoleónico de La Habana, Cuba, aún respira el genio militar francés.

Este fabuloso palacio consigue conciliar en perfecta armonía sus colecciones, la arquitectura y la museografía. En una mansión construida en la década del 20 del siglo pasado, más de 7 400 piezas pertenecientes a Napoleón Bonaparte o relacionadas con su contexto narran la vida del histórico personaje.

No pocos especialistas consideran a esta institución especializada en arte imperio como una de las cinco más importantes del mundo y única de su tipo en Cuba.

Sus valiosos fondos constituyen la más extensa y variada colección de piezas de la época napoleónica. Son objetos del emperador o relacionados con su vida, que abarcan distintos períodos, incluso de las principales batallas, el regreso de la isla de Elba y la batalla de Waterloo.

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El Nicho: encantador y casi virgen

Sembrado de cascadas por la naturaleza y con un río de aguas tan cristalinas, parece un sitio inverosímil, una pintura o arte creado en computadora. Las maravillosas vistas y la vegetación ayudan a conquistar los sentidos. El Nicho, situado en Cumanayagua, en la central provincia cubana de Cienfuegos, es sencillamente un lugar encantador.

Pero este paraíso en las montañas de Trinidad, en el corazón de la Sierra del Escambray, a 30 kilómetros de Topes de Collantes y a solo dos del lago Hanabanilla, ni siquiera resulta muy conocido.

Isaac Martín, un gallego que se confiesa ingeniero de caminos y apasionado por viajar, califica al Nicho como “una de las maravillas de la naturaleza más vírgenes de este mundo”, incluso como uno “de esos secretos (descubierto gracias a los foros de internet) a los que no llega el turismo”.

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Parque La Güira: otro obsequio para su espíritu

Me cuenta el amigo español Carlos Ballesteros que allá coincidió con turistas de las más diversas regiones del planeta, hasta de Australia y China, todos atrapados por los encantos del Parque Nacional La Güira, en la más occidental provincia de Cuba: Pinar del Río.

Desde luego que abundaron las fotos. Es que el paisaje, las esculturas, la mezcla de estilos de las edificaciones, y el singular buen gusto que armoniza con la tranquilidad y el aire puro, convidan a llevarse muchos recuerdos, incluso para invitar a otros camaradas.

Donde hoy reverdece el Parque, el rico abogado, diplomático y terrateniente José Manuel Cortina erigió su hacienda en 1920, con una majestuosa portada de estilo medieval, diseñada para encajar con la belleza de semejante sitio montañoso de la Sierra de los Órganos.

La que fuera la mayor hacienda de Pinar del Río, abarca 22 mil hectáreas en el territorio de los actuales municipios Los Palacios, Consolación del Sur y La Palma, colmada de extensos potreros para la cría de ganado, cerdos y caballos, así como de café, naranja y mango, entre la amplia variedad de fauna y vegetación.

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Una visita ineludible al Santuario del Cobre

¿Cómo ir a Santiago de Cuba y no visitar su sitio más popular? ¿Cómo, luego de tararear tantas veces esa pegajosa letra que cantaba el Trío Matamoros? “Y si vas al Cobre, quiero que me traigas… una virgencita de la Caridad”. Yo también quise saciar mi curiosidad, y encaminé mis pasos hacia el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Es, sin dudas, uno de los lugares más venerados de Cuba. Desde todo el archipiélago y allende los mares, durante el año entero arriban visitantes a este centro de peregrinaje: a algunos los motiva la fe; otros acuden a pagar o hacer promesas y a dejar ofrendas; también hacen el viaje los curiosos y, desde luego, los turistas curiosos.

La geografía circundante me envolvió desde que la carretera comenzó a llevarme hasta aquel templo. El ómnibus va dejando atrás peregrinos que solo usan sus pies para llegar, así como a vendedores (artesanos o no) de girasoles, velas, piedras de cobre y virgencitas de diversos tamaños y materiales.

Por supuesto, es imprescindible comprarles: sin suvenir no hay constancia, sin flores o velas algo le falta a la ofrenda, sin sus pregones no habría esa mezcla de veneración y picardía típicos de su labor.

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Los fantasmas fascinantes del Hotel Nacional de Cuba

Será muy fácil que usted descubra su espíritu en las habitaciones, los jardines o el hall del Hotel Nacional de Cuba. Pocas instalaciones turísticas en el mundo ofrecen semejante oportunidad de compartir tanta leyenda. Elija: la sensual Ava Gardner, Frank Sinatra, Ernest Hemingway, Eduardo VIII, el Príncipe de Gales…

Casi todos los personajes célebres que han visitado la mayor de las Antillas, prefirieron esta joya arquitectócnica, inaugurada el 30 de diciembre de 1930 y, hoy más que nunca, el símbolo más prestigioso de la hotelería cubana.

Este mágico lugar presuntamente anclado en el tiempo y sus maravillosas vistas sobre La Habana, han atraído a artistas famosos como Marlon Brando, Robert de Niro, Fred Astaire, Steven Spielberg y Johnny Deep.

De la misma manera, sedujo a la supermodelo Kate Moss, al pelotero Mickey Mantle y al boxeador Rocky Marciano, incluso a Nelson Rockefeller y a Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

La emblemática instalación operada por la cadena Gran Caribe y ya a punto de cumplir 86 años, aportó ingresos al país por más de 25 millones en divisas y 17 millones en utilidades el año precedente, y sin dudas repetirá en 2016 tras los premios que ha conquistado y promueven su calidad por todo el planeta.

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El Paraíso está en Cayo Coco

Algunos aseguran que las playas de Cayo Coco son más fantásticas que el famoso balneario cubano de Varadero. Dicen que sus arenas son más finas y el sitio mucho más paradisíaco. Se van a la cayería norte de Ciego de Ávila, en la región central del país, a sentirse dueños de una naturaleza virgen.

Y es muy cierto: la isla de 370 kilómetros cuadrados (la cuarta por su superficie en Cuba) atrapa al visitante con sus peculiares encantos, desde sus nueve playas de 22 kilómetros de arena blanca, hasta la increíble barrera coralina y los flamencos que suelen habitar sus aguas.

Los turistas elogian la oportunidad de bucear en un paisaje acuático de singular belleza, las ideales playas (íntimas, acogedoras, pintorescas) para disfrutar largo tiempo del mar… y las aguas muy calmas durante todo el día.

Junto con Cayo Guillermo, son escenarios naturales para los deportes náuticos y la recreación, con abundante vegetación boscosa que acoge una fauna diversa en la cual reinan los flamencos rosados.

Cuentan que este rosario de islas, islotes y cayos pertenecientes a la provincia de Ciego de Ávila, cautivó a los españoles llegados a inicios del siglo XVI, y que Diego Velázquez decidió bautizarlo como Jardines del Rey, en honor a Fernando el Católico.

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Cuevas de Bellamar: donde el agua formó un tesoro

Solo una casualidad nos permitió conocerlas. Cuentan que ocurrió en febrero de 1861, cuando un esclavo chino llamado Justo Wong perdió su barreta mientras abría un hueco en el suelo, tratando de remover una roca de cal. Entonces, tanto el esclavo como su mayoral imaginaron que la tierra se había tragado la barreta.

Pero Don Manuel Santos Parga, dueño de la finca (conocida como La Alcancía), se dirigió al lugar y ordenó cavar allí. Apenas se había abierto un espacio de poco más de una vara, cuando salió por el agujero una gran corriente de aire de olor repugnante, caliente y como humoso.

José V. Betancourt narró lo sucedido en 1863: Parga pudo convencerse de que aquello era la entrada de una cueva. Con tal arrojo que rayaba en temeridad, siguió ensanchando la abertura y aventuró un descenso mediante una escala que fue preciso alargar.

Al llegar abajo se encontró envuelto en tinieblas. Como era gran práctico en minas, en vez de amedrentarse decidió explorar la caverna, dominado por la idea de que allí había algo. “Era Colón entreviendo el nuevo Mundo”.

 

 

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Yunidis y Omara: el viento tiene otras dos hijas

También Cuba tiene dos hijas del viento. Se llaman Yunidis Castillo y Omara Durand. Ellas vuelan sobre las pistas. Ambas han conquistado cinco medallas de oro en Juegos Paralímpicos, la cita bajo los cinco aros concebida para atletas discapacitados, aunque a estas muchachas parece sobrarles capacidad… de destreza, entrega y coraje.

Hay vientos que acompañan la vida y, al inicio, les soplaron en contra: la una perdió un brazo; la otra, parcialmente, la visión. Pero los desafiaron, tanto que en las primeras carreras se podía oír el ruido del viento entre sus cabellos, mientras prolongaban su máxima velocidad hacia la meta; eso cuentan los cronistas.

En este archipiélago, y en otros confines del mundo, muchos aman sus pies porque andan sobre el viento como gacelas, a fin de que semejante habilidad le depare alegrías a su tierra y a los amantes del deporte.

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La Giraldilla: un amor de siglos

El amor y las leyendas pueden hasta guiar los barcos. Si no, váyase usted hasta el Castillo de la Real Fuerza, frente al canal de la bahía de La Habana, y observe en su atalaya a La Giraldilla, una estatua en bronce a modo de veleta, quizás el símbolo de un amor de siglos entre Hernando de Soto e Isabel de Bobadilla.

Cuentan que la escultura entraña un homenaje a doña Isabel, quien tras la partida de su esposo a La Florida lo estuvo esperando en el castillo durante años, hasta que supo de su muerte. Incluso aseveran que entonces falleció también ella, al no ser capaz de sobreponerse al dolor.

Viaje sin regreso

Isabel nació en España, probablemente en 1505. Su padre, el noble castellano Pedro Arias Dávila, fue Gobernador y Capitán General de Castilla del Oro (Panamá), y Gobernador de Nicaragua. Ella se casó en 1537 con Hernando de Soto, un ya reputado y enriquecido conquistador español, antiguo protegido de su padre, que había participado en la conquista del Perú con Pizarro.

En 1538, De Soto recibió autorización de Carlos V, para realizar una nueva expedición a La Florida. El emperador le nombró Adelantado, Capitán General de todas las tierras descubiertas y Gobernador de Cuba. Su misión sería conquistar, situarse y “pacificar” los territorios desconocidos.

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Regla Torres: La Regla de oro, la Torre de ébano

La mejor voleibolista de la historia. La Federación Internacional de Voleibol la condecoró como la más destacada del Siglo XX, pero en el XXI tampoco ha habido otra como la cubana Regla Torres, ganadora de tres títulos olímpicos y dos mundiales, además de oros, platas y bronces en Copas del Mundo, torneos Grand Prix y Panamericanos.

Era tan moza aún al momento de su debut en las Olimpiadas de Barcelona’92 —cuando relució como una estrella en un conjunto plagado de talento— que, tras convertirse (con 17 años) en la jugadora más joven de todos los tiempos en conquistar una medalla de oro olímpica en el voleibol, igual disputó el Mundial Juvenil de Brasil’93… y lo ganó.

Atacadora central por excelencia, podía jugar por toda la pista. Bloqueaba de manera impresionante, recibía bien y defendía cada punto como si le fuera la vida en eso. Solo siendo tan versátil impulsó a que la eligieran como la más brillante, entre aquellas Espectaculares Morenas del Caribe capitaneadas por Mireya Luis.

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Niños de prodigioso talento en Artemisa

En Artemisa, a 60 kilómetros de la capital cubana, hay un puñado de niños con una singular costumbre: hacer que los reyes se inclinen ante ellos. Al más pequeño, su mamá le regaló un juguete que lo convirtió en campeón: le obsequió ¡un tablero de ajedrez!

Todos son trebejistas de primera, nacidos para planear astutas estrategias. Habría que contar un sinfín de historias y aludir a muchos nombres, a Alejandro Arteaga, Ana Bárbara Sierra, María Fernanda Fernández…; sin embargo, hay tres chicos que sobresalen: Raynner, Geydis y Lázaro, quienes han impuesto su ley más allá de las costas de Cuba.

A Raynner Amaro Alfonso le gusta jugar al tenis, a las cartas, al fútbol, pero disfruta como ningún otro juego el ajedrez, y es el primer cubano en conseguir el título de Maestro Fide con apenas 11 años de edad.

Lo logró al coronarse campeón del certamen panamericano escolar de ajedrez disputado en 2014 en El Salvador. Allí sumó siete victorias y unas tablas en nueve rondas. Lideró la categoría sub 13 desde la fecha inicial.

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Dos Habana derrumban muros

Un enorme cinturón de piedra guardaba bajo siete llaves las riquezas del saqueo del Nuevo Mundo a manos de España. Los turistas se fascinan al ver los paños, muros y garitas que quedan de las monumentales murallas, erigidas en 1797 para disuadir a los filibusteros de atacar La Habana.

Frente al actual Museo de la Revolución, cerca del antiguo Instituto de Segunda Enseñanza, de la Terminal de Ferrocarriles y en la Avenida Carlos Manuel de Céspedes, subsisten los restos de la singular obra. 

La ciudad estaba bien reforzada; junto con las fortalezas del Morro, La Punta y La Fuerza, había garantizado otro modo de desanimar a corsarios y piratas de aventurarse más allá de sus dominios marinos: las murallas. Los presuntos adversarios habrían de renunciar, o ser aun más osados.

Mediante las llamadas flotas, las fortificaciones y estas moles de piedra de cantería, La Habana lucía muy segura. Los muros circundaban la villa por 4 852 metros, y enlazaban el Arsenal (hoy Terminal de Ferrocarriles) con el castillo de La Punta.

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Remedios: el pueblo que nunca más durmió

Cuentan que en 1820 un sacerdote contrató a un grupo de muchachos para que, en las madrugadas del 16-24 de diciembre, hicieran un ruido infernal y despertaran a los vecinos, que preferían quedarse durmiendo a participar en las misas de Aguinaldo. Ese alboroto evolucionó y es hoy una genuina tradición: las Parrandas de Remedios.

A esta festividad acuden personas de toda Cuba y el mundo, atraídos por el júbilo, la espectacularidad de las carrozas, los fuegos artificiales, la decoración de la ciudad y las farolas, los ruidos de los morteros, voladores y el repique (como el llamado de antaño a los feligreses).

Es la primera fiesta popular cubana declarada Patrimonio Cultural de la Nación (la nombraron en el año 2013): junto con las Charangas de Bejucal y los Carnavales de Santiago de Cuba, es considerada una de las tres fiestas nacionales de nuestro país.

Su carácter participativo y la fusión de danza, música y oficios tradicionales le han propiciado perpetuarse de generación en generación. Mientras, el modelo de eterna “rivalidad” entre los barrios de El Carmen y San Salvador sedujo a otros pueblos y ciudades, que lo extendieron.

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Mijaín López le trae dicha a Herradura

Herradura es un pueblo con suerte. No la que le atribuyen al utensilio de hierro semicircular. El verdadero talismán de esa comunidad cubana perteneciente a Consolación del Sur, en Pinar del Río, es tener a un Gigante como Mijaín López, campeón olímpico por tercera ocasión consecutiva.

El Gigante de Herradura tiene muy bien ganado su apodo: algunos hasta lo consideran el más grande deportista que haya representado a Cuba en Juegos Olímpicos, tras igualar la hazaña lograda por el ruso Aleksander Karelin, de conquistar tres medallas de oro en tres ediciones sucesivas de las Olimpiadas.
Nadie más sino ellos lo ha conseguido en la lucha grecorromana. Ambos triunfaron en la máxima categoría: su predecesor, en las citas cuatrienales de Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996; él, en Beijing 2008, Londres 2012 y ahora en Río de Janeiro 2016.

Mijaín alcanzó la marca de Karelin —a quien los especialistas coinciden en señalar como el mejor luchador en la historia de esta disciplina—, y de esa forma también se convirtió en leyenda, incluso pudiera añadir otro título a su palmarés, si asiste a los Juegos de Tokyo 2020.
No es el primer tricampeón olímpico de este archipiélago: antes lo lograron los boxeadores Teófilo Stevenson y Félix Savón y las voleibolistas Regla Torres, Mireya Luis y Regla Bell. Pero el pinareño suma cinco coronas en mundiales, dos en Juegos Panamericanos, una en Centroamericanos, dos en torneos panamericanos de su disciplina, una en Gala de Campeones y otra en una Copa Mundial.

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Idalys Ortiz, tres veces en el Olimpo

Cuba tiene una joven de sonrisa de oro que ha subido tres veces al Olimpo, como si fuera suya la morada de los dioses: la judoca Idalys Ortiz, de Candelaria, en la nueva provincia Artemisa, acaba de conquistar su tercera medalla olímpica, en los Juegos de Río de Janeiro.

Después de obtener una presea de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, y proclamarse campeona en los de Londres 2012, justo antes de tomarse un descanso para ser mamá, ganó la medalla de plata en la cita estival organizada por Brasil.

Solo otra estelar nacida en la mayor de las Antillas participó en cuatro ediciones de las Olimpiadas y logró cuatro preseas: Driulis González. Ahora Idalys le sigue con tres, al igual que Amarilis Savón, y también se convierte en leyenda de este arte marcial creado en el lejano Japón.
Por si no bastara, “Lali” es bicampeona mundial en Río de Janeiro 2013 y Cheliabinsk 2014, ha liderado el ranking del orbe durante más de 70 semanas y acumula un sinfín de preseas y trofeos.

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La Colmenita: amor sobre las tablas

No se los quieren perder, ni Beyoncé ni Katy Perry, ni ninguno de los famosos que vienen a La Habana. Ambas visitaron la sede de la Compañía Infantil La Colmenita, en el Vedado, atraídas por cuanto han escuchado sobre los tan encantadores chicos.

Talento o simpatía, quién pudiera definir la cualidad principal de La Colmenita, el grupo cubano de teatro infantil. Aunque en cada función despliegan una muestra de ambas, lo cierto es que muchos atribuyen el éxito de estos pequeños al amor vertido sobre las tablas.
Sus puestas en escena seducen a estadounidenses y españoles, franceses y venezolanos, belgas, holandeses, panameños… Allende los mares, y especialmente en Cuba, cada función constituye un acontecimiento de público.

Conquistan a los niños (y hasta a sus papás), con obras como La cucarachita Martina, Meñique, El patico feo, Pulgarcita, El traje nuevo del emperador, Los dos ruiseñores y Alicia en el país de las maravillas, recreadas con ambiente, lenguaje y estilo propio.
También se atreven con propuestas innovadoras como La Cenicienta según Los Beatles, una versión musical del cuento de Charles Perrault, montada con las canciones de los Fabulosos Cuatro.

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Villa Hortensia: aire puro en un pedacito de planeta

El Paraíso de esta historia no es la Amazonia, ni siquiera una milésima parte. Son 25 000 árboles que plantó un campesino cubano en su finca, para multiplicar aire puro desde la mismísima entrada noreste del municipio Artemisa.

Mientras allá en Brasil la irreflexiva mano del hombre tala árboles a diestra y siniestra, sin importar el daño al pulmón del planeta, a 60 kilómetros de la capital de Cuba, un ex profesor de geografía llamado Idalio Mederos siembra de verde toda su propiedad.

Idalio ha logrado una densidad de frutales y plantas ornamentales rayana en lo inverosímil. Colmó sus limitadas 2,14 hectáreas con marañones, peras, guanábanas, melocotones y cerezas; también, con anones, guayabas, mangos, chirimoyas y mameyes que coexisten armónicamente con ficus, crotos, orquídeas y dracenas rojas.

Al brindarles los nutrientes necesarios, ninguna resulta hostil a la otra: los frutales conviven con cientos de orquídeas, mariposas rojas y amarillas, con el laurel nevado y el lirio antorcha mexicano.

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Iván Pedroso, el saltamontes de oro

Todos saben que el cubano Iván Pedroso ha sido el único ser humano capaz de saltar nueve metros. Lo saben no solo por sus cuatro coronas en campeonatos mundiales al aire libre y otras cinco bajo techo, no solo por el cetro olímpico ni los tres títulos en Juegos Panamericanos. Lo saben porque estuvo muy cerca.

Luego del tercer lugar en los Panamericanos de La Habana’91 y del cuarto en las Olimpiadas de Barcelona’92, ya nadie podría arrebatarle el sitio de honor en cada competencia; ni siquiera el viento parecía apto para impedirle volar hasta donde ningún terrícola había llegado antes.
Y lo advirtió a los practicantes y aficionados al salto largo, en 1993, en el Campeonato Mundial bajo techo celebrado en Toronto. A partir de entonces, comenzó su reinado; el resto de los concursantes tuvieron que conformarse con las platas y los bronces, en Barcelona’95, París’97, Maebashi’99 y Lisboa’2001.

Lo mismo sucedió en los mundiales al aire libre. Una lesión lo alejó de la lid en Stuttgart’93, pero en Gotemburgo’95 demostró que no había más campeón que él, y lo confirmó en Atenas’97, Sevilla’99 y Edmonton’2001.
Otra lesión en 1996 se interpuso entre nuestro Iván —el terrible sobre los tanques de salto— y el oro olímpico. De todos modos, los expertos y el público avizoraban que la coronación apenas se había pospuesto.

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Un plantel pinareño: tabaquero y cuatro veces rey

Lo dicen los americanos, los europeos, los asiáticos… y, si hubiera habitantes en la Antártida, también lo repetirían: los puros cubanos son los mejores del mundo. Lo curioso es que exista incluso una escuela, en Pinar del Río, donde crece el tabaco cual si fuera una cooperativa: allí forman la fuerza técnica calificada para cultivarlo.

Se trata del instituto politécnico agropecuario Tranquilino Sandalio de Noda, en las afueras de la capital pinareña, al cual consideran como un productor más.

Usualmente, obtienen casi un centenar de quintales de hojas para capa en sus propias tierras, aportan al presupuesto de Educación y ganan otra cantidad considerable en moneda libremente convertible, para uso del centro.
Venden el producto a la Empresa de Tabaco, y esta los abastece de postes, telas, fertilizantes, semillas, implementos de trabajo, mangueras… e igual sucede con otras entidades de la Agricultura, que les proveen insumos, lubricantes, combustible, bibliografía y el aula especializada, a fin de que los estudiantes logren las habilidades profesionales para la elaboración del tabaco.

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Havana club, el más travieso hijo de Cuba

Cuentan que tiene el corazón festivo. De hecho, le llaman El Hijo alegre de la caña de azúcar, y es también el más travieso hijo de Cuba. Pero puede jactarse de una calidad que fascina a la gente de este archipiélago y de más de cien países: las “travesuras” del ron cubano deleitan a quienes lo conocen.
Sucede sobre todo con nuestro Havana Club, número 21 en el ranking internacional de todos los tipos de bebidas, y capaz de conquistar 125 mercados, con más de cuatro millones de cajas y 50 millones de botellas.

Añejo Blanco, Tres Años Especial, Reserva Siete y Quince Años, o los más jóvenes Cuban Barrel Proof y Extra Añejo Máximo, entusiasman los paladares más exigentes, los habituados a rones recios y los familiarizados con brandys, coñacs, vermuts, ginebras y whiskys.

En noviembre de 1993 nació Havana Club Internacional S.A, una compañía mixta conformada por Cuba Ron S.A (responsable de la producción) y Pernod Ricard, con el propósito de desarrollar internacionalmente la marca Havana Club, a través de la fuerte red de distribución del grupo francés.

Hoy la emblemática bebida ya no está sola en el mercado mundial. También otras elaboradas en este prodigioso clima se han ganado un lugar, como Mulata, Arecha, Varadero, Legendario, Caney y Santero.

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Ciencia de Primer Mundo en San Cristóbal

También la ciencia pulula en Cuba, como los buenos deportistas y bailarines, como el cada vez más prestigioso ron y los puros que ni publicidad necesitan. Ni siquiera precisa ubicarla en La Habana, donde nacen vacunas y fármacos capaces de asombrar al planeta: en el artemiseño municipio San Cristóbal hacen “milagros” con células madre.
 
A casi cien kilómetros de la capital cubana, el colectivo del Hospital General Docente Comandante Pinares encontró la clave para superar los más diversos padecimientos… con medicina regenerativa, desde el año 2009.

Hay quienes viven a medias, por culpa del dolor. La caja del cuerpo les contrae la sonrisa. Unos con pie diabético, otros con artrosis, epicondilitis, úlceras corneales, artritis o enfermedad de La Peyronie. Ahora tienen una esperanza, incluso más, disponen de una herramienta científica probadamente eficaz.

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Cementerio de Colón: la gran urbe de mármol

Puede creerlo, hay un sitio insospechado al que acuden cada año un millón de cubanos y 150 000 turistas extranjeros, procedentes sobre todo de Europa. Hermosos vitrales, una hoja de palma que brota de una lira, piezas de dominó y ajedrez, ángeles y vírgenes esculpidos en mármol, convidan a la habanera Necrópolis de Colón, una de las tres más grandes y lujosas del mundo.

Los especialistas aseguran que es la mayor de toda América y solo le superan las de Génova, en Italia y Barcelona, en España. Así que no se sorprenda si, al iniciar su periplo por los sitios más atractivos de Cuba, sus compañeros de viaje insisten en entrar a la gran urbe de mármol.

No serán los primeros en ser seducidos por la historia y enorme riqueza cultural que atesora. ¡Cuántas líneas harían falta para describir las curiosidades que guarda, si hasta un gorrión fue sepultado en una bóveda!
Relatan los historiadores que el 1 de abril de 1869 un soldado español encontró al ave sin vida en el Palacio de los Capitanes Generales. Se determinó que murió de hambre por respetar el ayuno del Jueves Santo, y falleció en su puesto como soldado de honor y gorrión voluntario en la Plaza de Armas.

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La Habana, nuestra Ciudad Maravilla

A ella la amaron los piratas y los ingleses. La amó Hemingway y la ama Fito Páez. Los músicos le cantan. Los poetas le dedican versos. Sobresale entre las más fotografiadas del planeta. De acuerdo con la voz del mundo entero, La Habana es una Ciudad Maravilla.

Cientos de millones de votos en todo el orbe la prefirieron entre 1 200 ciudades de 220 países. Así que junto con La Paz (Bolivia), Beirut (Líbano), Doha (Qatar), Durban (Sudáfrica), Kuala Lumpur (Malasia) y Vigan (Filipinas), el 7 de diciembre de 2014 le fue otorgada la condición de ser una de las Siete Ciudades Maravilla del Mundo.

Anteriormente, la Fundación New 7 Wonders (creada en 1999 en Suiza) había nombrado las 7 Maravillas del Mundo Moderno y las 7 Maravillas de la Naturaleza. Durante el tercer concurso que organizó esta entidad, la capital de Cuba fue elegida como Ciudad Maravilla.

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En San Antonio los árboles hablan

Sitios increíbles hay por doquier. Pero este sobresale. En San Antonio de los Baños, a 18 kilómetros de La Habana, existe un bosque donde los árboles hablan. Lo logró Rafael Rodríguez, más conocido como Felo. Y lo ayudó José Martí, el Héroe Nacional de Cuba.  

Por supuesto, con un tesón como el suyo todo es posible. Dejó su cómodo trabajo en una tienda, pese a los intentos de persuadirlo de tantos amigos que lo creyeron loco, y echó mano al Diario de Campaña, de Cabo Haitiano a Dos Ríos, escrito por Martí, para saber qué árboles plantar tan pronto eliminara un vertedero en el lugar elegido.

La suya era una aventura en verdad medio descabellada, pues el sitio estaba lleno de piedras y desechos; sin embargo, él sabía cuán maravillosa sería, una vez que consiguiera armar aquella suerte de gran escuela con árboles ya plantada en su cabeza.
Mientras sudaba la camisa y el cuerpo —saneando y arreglándoselas para desalojar rocas enormes—, vislumbraba cómo una ceiba similar a la de Playita de Cajobabo les contaría a los visitantes sobre la llegada a Cuba de Martí y el Generalísimo Máximo Gómez, el 11 de abril de 1895, para reiniciar la Guerra de Independencia.

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Fernando Hernández, El Caballero de la marca inalcanzable

Cuba parece tan pequeña; incluso ocupa el lugar 107 del planeta, de acuerdo con su superficie territorial. Pero ¡es tan grande si se le estima por su gente! Tiene hombres y mujeres capaces de realizar hazañas fantásticas, como la del beisbolista Fernando Hernández, una marca inalcanzable.

El próximo 25 de diciembre su récord cumplirá 28 años. De veras parece invulnerable: ¡12 carreras impulsadas en un juego de béisbol! Este hijo del municipio Bahía Honda (entonces, perteneciente a la provincia Pinar del Río; hoy, a Artemisa) haría historia con sus oportunos batazos.

Hernández integraba el equipo Vegueros, uno de los grandes de la pelota cubana, y aquella noche de 1988 enfrentaba al conjunto Forestales. Tan pronto como comenzó el partido, conectó hit al izquierdo ante el lanzador Oscar Camejo, e impulsó hacia el home a Giraldo González, que esperaba en segunda base. Era solo el inicio.

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Las Picúas: cerca y lejos de la mano del hombre

Flamencos rosados que descansan largas horas en una sola pata, tortugas marinas dueñas de la arena de la costa, manatíes apacibles, el delfín llamado tonina jugando con la alegría y audacia de siempre, hermosos arrecifes coralinos. Este paraje de tranquilidad y belleza radica en la cayería norte de la central provincia cubana de Villa Clara.

Se trata del Refugio de Fauna Las Picúas-Cayo Cristo, un paraíso de 56 000 hectáreas a casi 300 kilómetros de La Habana. ¿La clave de que subsista un lugar así? Estar lejos del efecto devastador de la mano del hombre y, a la vez, estar al alcance de manos que lo cuidan con máximo celo.

El Centro Nacional de Áreas Protegidas, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, avala el adecuado manejo, conservación y protección de los recursos naturales de la zona, e incluso la participación de la comunidad en la gestión del área.

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Artemisa es tierra de reyes

Solo porque ya estaba en Turquía, para participar en el Grand Prix de tiro con arco de la ciudad de Antalya, a Yaremis Pérez, una muchacha de 18 años, la invitaron al Campeonato Nacional de ese país. ¡Y allá reinó! Así de corajudos y talentosos son los deportistas de Artemisa, esta provincia cubana recién fundada.

Ubicada principalmente al oeste y también al suroeste de La Habana, Artemisa muestra un historial deportivo considerable: hay mucha epopeya en sus 11 municipios, desde el occidental Bahía Honda hasta los límites con su vecina Mayabeque, en San Antonio de los Baños.
En la flamante capital del nuevo territorio vive Yaremis, quien sorprendió a los arqueros de la bella ciudad del Asia Menor con su endemoniada puntería, porque el evento turco sobresale como uno de los más fuertes del planeta: sus competidores regresaron de Atlanta, Estados Unidos, con el cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de 1996.

Sin embargo, a una atleta que se tituló campeona cubana entre los juveniles y también entre los mayores, cuando todavía estaba en edad escolar, no habrían de intimidarla. Más adelante, la muchacha fue también Reina de América, en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, y quebró un récord mundial. En cada torneo, clavó una flecha tras otra en el corazón de los admiradores, con su acierto.

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Fiesta para los sentidos en Eco restaurante El Romero

¿Quién diría que un joven y una muchacha daneses se iban a enamorar en Cuba, gracias al “hechizo” de algo conocido como Súper Romero? Todo un viaje sobre el Atlántico, casi juntos, y fue la curiosidad por el plato insignia del eco restaurante El Romero, en el complejo turístico Las Terrazas, lo que unió a Kirsten Dahl y Svend Keergaard.

Habían llegado a este pequeño Edén situado en la occidental provincia Artemisa, a 76 kilómetros de la capital, y ambos aceptaron la invitación a degustar el plato de la casa. Luego se prometieron compartir también sus vidas en cuanto les queda por delante.

Pero todo comenzó con aquellas lonjas de berenjenas rellenas con verduras, más el sote en salsa de vino, las hierbas sumergidas en pasta hueca, fritas en aceite profundo y servidas con salsa de soja, y la ensalada de verduras aliñadas.

Para la joven pareja, no hay comida en todo el planeta como la de esta instalación que ya superó la década de fundada. A sus elogios se unen canadienses, alemanes, británicos, estadounidenses… personas que han probado la alta cocina de Europa y América, hasta algunos que casi pudieran armar una guía de restaurantes vegetarianos.

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La realísima leyenda del chocolate cubano

De niño siempre escuché decir que el mejor cacao del mundo era el de Baracoa, en el extremo oriental de Cuba. No sabía si era cierto o hubiera más nacionalismo que ciencia en semejante aseveración. Hoy sé que apenas el 7% de la producción mundial de cacao puede calificarse como fino; en cambio, todo el de Baracoa alcanza esa calidad.

Hasta la mismísima Suiza suele comprarle a la mayor de las Antillas, incluso llegó a adquirir 900 toneladas de estas bellotas en un solo año.
De igual manera compiten en el mercado internacional las exportaciones de manteca de cacao, procedentes de la primera villa fundada en esta tierra por los españoles (hace 505 años). En 2004 obtuvimos el Premio de las Estrellas en la lejana Suiza.

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Guillermo Alfredo Torres, el hombre que levantó un río

El río Ariguanabo ha estado en la cima de La Tierra. Ese pequeño riachuelo de apenas 11 000 metros de longitud, situado en San Antonio de los Baños, a 18 kilómetros de la capital cubana, se empinó dos veces a lo más alto del planeta… cuando uno de sus hijos impuso un par de récords mundiales, nada más y nada menos que rompiendo platos.

¿Cómo? Resulta ser que Guillermo Alfredo Torres se especializa en semejante “profesión”, pero a punta de escopeta. Sin dudas, ha de ser el deportista que por más tiempo ha permanecido en una selección nacional, con 38 años, desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín, en 1978.

Créanme que es un inmenso placer visitarlo y compartir las historias de este hombre sencillo, amable y conversador, que lleva en la sangre una fórmula tan rara como eficaz: ecuanimidad y pólvora. La heredó de su abuelo, un gran cazador, y de su papá (Servilio Torres), otro tirador de renombre; luego le agregó tenacidad.

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Viñales, el paisaje más hermoso del mundo

Un viajero lo describe como nadie: “la primera vez que  contemplé el Valle de Viñales desde el Mirador de Los  Jazmines, pensé que era el paisaje más hermoso que había  visto en mi vida. Después de dar la vuelta al mundo, sigo  pensando lo mismo”.

Por eso el fabuloso sitio de la  geografía cubana atrae a tantos europeos, canadienses y  gente de muy diversos lares, seducidos por su belleza.  Me ocurre también a mí, pese a haber disfrutado ya de otros  tantos lugares.

Cuando me baño la vista de ese verde,  siento que el panorama me acaricia la retina, que un  espectáculo impresionante me premia cada sentido. Solo la  brisa me permite percatarme de que no es una pintura.  A 178 kilómetros de La Habana y a 25 de Pinar del Río,  justo al noreste de esa occidental provincia, se halla el  municipio Viñales, cuyo valle —y buena parte de la sierra  que lo rodea— fue declarado Patrimonio Natural de la  Humanidad por la Unesco, en diciembre de 1999.  De todo el planeta acuden turistas a contemplar semejante  maravilla.
 

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De Cuba, El Señor Pelotero - Luis Giraldo Casanova

Hermosos paisajes, encantadoras playas, ciudades emblemáticas, sitios bien curiosos… Pero Cuba tiene otro gran atractivo: gente fantástica, por su carácter y también por su talento. ¿Cómo perderse la oportunidad de conocer a El Señor Pelotero?

Recientemente, fue elegido entre los primeros cinco al Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Bastaría apelar a ese apodo tan bien ganado sobre la grama de los estadios, que le pusiera el comentarista Bobby Salamanca.

Fiel a sus aficionados y a su equipo, los scouts de Grandes Ligas le anduvieron detrás para comprarlo; él ni siquiera oyó las propuestas.
Considerado por muchos como el más completo del béisbol moderno en Cuba, Luis Giraldo Casanova nació el 5 de diciembre de 1956 en áreas del antiguo central Orozco (hoy Pablo de la Torriente Brau), en Bahía Honda, municipio de la occidental provincia de Artemisa. Pero muy pronto su talento iba a trascender con creces aquel intrincado punto de nuestra geografía.

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Capitanes del Río Toa

El único motor son sus manos, así que clavan la palanca en el corazón del río Toa (el más caudaloso de Cuba), para impulsarse contra la corriente. Tienen voluntad de sobra: ¿quién más podría trasladar tan preciada carga de viandas y frutas por esos lares?

Solo el Toa comunica a la gente de esa geografía de la oriental provincia de Guantánamo. Y son estos capitanes quienes lo conocen y desafían sus rápidos y remolinos: los cayuqueros, a bordo de sus cayucas (especie de botes con un codillo o tabla adicional en los bordes inferiores).
Ni charretera ni grados, su uniforme es apenas el pantalón corto, el pecho, la espalda y los pies desnudos. Así emprenden la travesía caudal arriba, en busca de mercancías que transportan desde donde nace el torrente.

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Maisí: Las primeras luces de Cuba

Aquí comienza Cuba: en Maisí. Por este lugar sale el Sol: sus  habitantes son los primeros en verlo y disfrutar la aurora. 

También la mayor parte del planeta nos queda hacia el Oriente  y, cuando vienen a visitarnos, su mirada se posa inicialmente  en las luces del faro, ubicado en el extremo Este de la  provincia de Guantánamo. 

Escudriñar por todo el sitio donde comienza cada uno de  nuestros días, resulta una aventura fascinante, más si subes  los 163 escalones y, desde 37 metros de altura, tienes el  horizonte a tus pies, con una bola de fuego roja que recién  pretende elevarse… y un gran azul salpicado por 10 o 12  barcos de diversos tamaños.  La torre se yergue majestuosa sobre la costa. Pronto cumplirá  154 años; sin embargo, continúa hechizando a los viajeros  como antes. Guiña el ojo desde muy lejos, y los marinos  comprenden el mensaje.

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Fabulosas ganancias en la Casa de la risa

¡Qué imaginación! ¿Cómo no vas a reír una y otra vez? A  manera de parodia de la famosa pintura La última cena, hay  12 hombres sentados a la mesa, en torno a uno con los pelos  de punta, cuando ve la cuenta que trae el camarero. No  existe mejor invitación a un sitio tan especial: un museo  que convida a la risa.  Está ubicado en San Antonio de los Baños, municipio  artemiseño a 18 kilómetros de la capital cubana.

En nuestro  archipiélago abundan las instalaciones que guardan la  memoria, pero este resulta único; se distingue, incluso,  por ser uno de los primeros creados en todo el planeta.  Como todos los demás, su función consiste en atesorar,  conservar y exhibir diversas piezas, con la singularidad de  que sus obras son caricaturas, historietas y fotografías  destinadas a hacer reír… y, claro, a hacer pensar.

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Bayamo ¿Una imagen para mil bellezas?

Quien decida entrar a Bayamo, hallará de inmediato el coche que la distingue. Pese a ser una armazón metálica concebida por un escultor, cobra vida en un segundo. Se convierte en las múltiples calesas que convidan a conocer calles y alamedas, en diversas rutas de agradables sorpresas.

No exagero si confieso que amo a esta ciudad de 502 años, la capital de la provincia Granma, situada en el sur oriente del archipiélago cubano. Siento placer al visitarla una y otra vez.

Quizás solo Cienfuegos o Baracoa puedan disputarle el título de la más bella de Cuba. Lo cierto es que los bayameses se empeñan en hacerla cada día más hermosa.

Basta recorrer el Paseo General García, imprescindible para el forastero, con la Galería de Cera donde aún parecen bailar, cantar o jugar al fútbol: Benny Moré, Carlos Puebla, Compay Segundo, Fabio Di Celmo y Polo Montañez.

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Baracoa: nuestro primer amor

El primer visitante que quedó prendado de Baracoa fue Colón. Ni siquiera existía la villa entonces, pero antecedió la fundación de las demás, de Santiago de Cuba, Trinidad, Matanzas y La Habana. En agosto cumplirá 505 años, con renovada lozanía y encantos.

Ya se desató el hormiguero, para vestir de gala al hospital, ampliar la fábrica de conservas, revivir el emblemático restaurante Caracol (ahora con dos niveles) y abrir otro con comidas típicas del lugar, situado en el extremo oriental del país.

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Adrenalina o intimidad en Las Terrazas

No existe otra manera tan desafiante de descubrir Las  Terrazas. Un cable te lleva a una velocidad vertiginosa por  encima del lago, las casas y árboles. En un instante, desde  el mejor ángulo posible, percibes 800 metros de un paisaje  impresionante.

Ubicado en Candelaria, en la occidental  provincia de Artemisa, el Canopy te propone aventura.  Fue el primero en Cuba. Aún hoy funciona solo otro, y ya  comienzan a instalar un tercero en Viñales. Muchos acuden  para sentir la adrenalina de lanzarse una y otra vez. Pero  igual para quienes prefieren sosiego, el lugar ofrece la  intimidad de una vista majestuosa, complementada por la  sugestiva oferta gastronómica.

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Los siete colores de Soroa

De solo mirar el paisaje te habrás pintado el alma de colores. Soroa fascina, te llena de oxígeno los pulmones, hace que el Sol te alumbre dentro. Y atrae, debido a la maravillosa vista, el salto de agua de 22 metros de altura conocido como el Arcoíris de Cuba… y la calidad de los servicios de la villa turística.

Annika Vossen, una turista holandesa, me dijo hace poco que la abrumadora belleza de este sitio surgió ante sus ojos como un mundo recién nacido. Era su primera visita al Caribe y, desde entonces, ha vuelto una y otra vez al mismo lugar y al hotel perteneciente a la cadena Horizontes.

La instalación ubicada a ocho kilómetros del poblado de Candelaria, en la occidental provincia Artemisa, seduce al visitante: le brinda la oportunidad de contemplar el mayor orquideario del país —con más de 20 mil plantas de 700 especies— y el placer de apreciar aves endémicas como el Tocororo, el Carpintero verde y la Cartacuba.

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