Cuba: tierra de prestigiosos cantautores

No solo esta hermosura escrita por Santiago Feliú, la canción que tantos consideran la más bella jamás escrita, esa de “siento que tus destellos ahogan mi brisa, mi brisa que presiento inagotable, azul, infinita, límpida brisa de lirismo inevitable, soplo de sueños que en mi verso se derraman”. Son muchas más, porque Cuba es tierra de prestigiosos cantautores.

Esta es la patria de Silvio Rodríguez, ese poeta que escribe melodías tan conmovedoras como aquella de “Mi unicornio azul ayer se me perdió, y puede parecer acaso una obsesión, pero no tengo más que un unicornio azul, y aunque tuviera dos yo solo quiero aquel”. Sin lugar a dudas, este suelo de Cuba es tierra de prestigiosos cantautores, como Santiaguito, Silvio, Pablo Milanés o Carlos Varela.

Hace algunos años me estremecieron las letras de un disco compuesto por canciones que sobraron, al grabar otras, e integraron luego el volumen llamado Descartes, de Silvio. ¿Cómo no conmoverse con esa de “Ya te estoy recordando Rosana, aunque no te hayas ido. El lucero que brilla mañana es lo que te he querido”.

Igual nos emociona Varela con la tierna letra de “Y pintó y pintó por todas partes miles de peces de un solo color, y llenó las calles con su graffitti de amor”.

Son temas unas veces melancólicos, otras desafiantes, pero inteligentes una y otra vez, como “la verdad de la verdad es que nunca es una, ni la mía, ni la de él, ni la tuya”, o el tan célebre “Guillermo Tell no comprendió el empeño, pues quién se iba a arriesgar al tiro de esa flecha. Y se asustó, cuando dijo el pequeño: ‘Ahora le toca al padre la manzana en la cabeza’”.

Desde Sindo Garay hasta Frank Delgado, nuestro archipiélago enhebra una generación tras otra de músicos que, armados del deseo de decir cosas, toman su guitarra y salen a conquistar a su pueblo, a Latinoamérica y al mundo, con canciones inolvidables en su manera de plantear: “de qué sirve la luna si no tienes la noche, de qué sirve un molino si no quedan Quijotes”.

Cuba: tierra de prestigiosos cantautores, seduce a jóvenes y otros que ya no lo son con su sensibilidad y elegancia en tantas letras exquisitas, como esa de “Tengo un sombrero, un par de botas, mi amor y mi guitarra. Ella me mira fijamente, y no quiero dormir. Yo sé que no son grandes cosas, pero son mis sueños, esos pequeños sueños que también me ayudan a vivir”.

Recopilación de algunos cantautores cubanos